La batalla por la supervivencia se ganará si somos constantes y en mi línea del frente quiero personas consecuentes y perseverantes como Libertad VCF.

Ante la tesitura de mi primer texto en esta página, voy a ignorar directamente la famosa advertencia que pronuncia el Señor Lobo en Pulp Fiction tras escuchar la admiración por el acondicionamiento del vehículo del crimen. Si Libertad VCF no existiera, habría que inventarla. Y, en la línea de otras citas célebres, hay que decirlo más.


El entorno valencianista, ante la deserción de algunas organizaciones que deberían haber ejercido ese liderazgo, estaba necesitado de una movilización potente contra la infamia que representa el secuestro de nuestro club por parte de Meriton.


Éramos muchos los que, además de seguir haciendo nuestras aportaciones particulares a la causa, echábamos en falta un instrumento que superara las acciones aisladas y diera continuidad a la lucha. Mi agradecimiento más sincero a quienes lo han hecho posible. Sin duda, su arrojo ha servido para ir arrastrando a cada vez más gente hacia la tan necesaria confrontación con los sátrapas.


Libertad VCF ha contribuido decisivamente a que la vía de la confrontación, silenciada por los principales medios de comunicación valencianos hasta hace bien poco, pueda coordinar sus recursos de una manera intensa.
Constituye la alternativa de la DIGNIDAD de quienes no estamos dispuestos a vivir nuestra pasión valencianista desde una posición de sumisión a quienes han venido a ciscarse en el club.


Ha unificado esfuerzos dispersos, ha atraído aportaciones desde la humildad de solicitar la cooperación y, en definitiva, ha logrado introducir en la agenda un debate imprescindible para el futuro de la entidad: Lim o VCF.


Hace menos de un año, esta disyuntiva no estaba tan clara para una parte de la grada, que pitaba a los que protestábamos contra Meriton. Se aproxima la segunda oportunidad (y puede que la última, ya que el tiempo para la salvación se nos acaba) para que quienes entonces consumieron los anabolizantes del resultadismo superficial (se acabaron pronto) y luego los barbitúricos de la resignación se rediman y –ahora sí- pongan de su parte para hacer sentir a Meriton la indignación y el desprecio sin contemplaciones que merecen sus actuaciones.


Pero, para que la presión popular surta efecto, hay que tenerlo tan claro como los integrantes de Libertad VCF. Desde que leí sus entrevistas, me sentí totalmente identificado con la rotundidad mediante la que pusieron negro sobre blanco el diagnóstico principal: Meriton significa la muerte del VCF y, cuanto más tardemos en actuar, más cerca nos encontramos de ella.


Así que centremos el foco. Hablar demasiado de fútbol, con la parcela deportiva controlada por Murthy (lo cual supone un oxímoron en sí mismo), es contrarrevolucionario. Es cierto que estamos bordeando los puestos más peligrosos de la clasificación. Pero, en el peor de los casos, un descenso, con ser grave, resulta reversible. Por el contrario, continuar con Meriton indefinidamente conlleva una metástasis que acabará requiriendo la eutanasia de nuestro club. Desconfiad de los que señalan a los futbolistas (el que hace lo que puede no está obligado a más) de un equipo en el que, cuando el entrenador quiere hacer un proyecto fuerte, lo echan; y, cuando se desea ir, lo ratifican. Su discurso es el de enfangar a la afición en estériles cuitas secundarias para que quienes han protagonizado este desaguisado se sigan yendo de rositas a costa de la salud cada vez más maltrecha del VCF.


Nadie de nosotros se hizo, cuando era pequeño, del Valencia para seguir a un equipo desnaturalizado como escaparate de una agencia internacional de transacciones de futbolistas. De la misma manera que nadie se hubiera aficionado a un club que se dedicara exclusivamente al amaño de partidos para una red de apuestas.


Es esta –y no otra- la naturaleza de la denigrante jugarreta que supuso el proceso de venta y nunca fue explicitada en estos términos. ¿Pensáis, acaso, que alguien habría comprado este producto si se hubieran conocido sus condiciones con transparencia? Constituye la inversión total de los valores por los que fue fundada esta entidad hace más de cien años.


Por consiguiente, los de Libertad VCF aciertan de pleno en ir con todo contra Meriton. Años de buenas intenciones no han servido más que para coleccionar humillaciones y relativizar la esquilmación sistemática del club.
No es posible ningún pacto que se asiente sobre la mentira y la provocación, que son las divisas de la actual dirigencia. Como señaló Winston Churchill: “no puedes razonar con un tigre cuando tienes tu cabeza en su boca.”
Por eso, es genial tener a estos chavales al lado a la hora de emprender la ofensiva final contra Meriton. Ellos no secundan como autómatas los acríticos mantras cuñadistas de quienes, por intereses espurios, temen que finalice la ocupación del VCF: “es que ellos los pusieron y tú no”, “¿qué otra cosa se podía hacer?”, “Layhoon no era tan mala”, “tú lo que quieres es que vuelva Llorente”, “si quitaran a Murthy y pusieran un valenciano, la cosa iría mejor…”, “están rebajando la deuda” y más ponzoña intelectual de este paupérrimo nivel.


Tened claro que la red de blanqueo de Meriton, cada vez más exigua e histriónica pero todavía en posesión de algunos resortes mediáticos estratégicos, ya está preparando el argumentario con el que seguir escurriendo el bulto y contribuyendo a esta degeneración sin límites del VCF. Por lo tanto, tenemos que estar prevenidos para contrarrestarla como un solo hombre.


Ahora van a afirmar que los que protestamos contra Meriton queremos que el VCF pierda, que hay que animar (te lo espetará –no lo dudes- gente que nunca alzó la voz en Mestalla para levantar la moral de los jugadores) para no descentrar al equipo, etc. Son los mismos que analizan la situación del club como si las decisiones que toman los singapurenses tuvieran algún sentido racional, más allá de seguir aprovechando comisiones, sueldos estratosféricos para incompetentes de libro y los servicios del club para sus prebendas particulares. No decirle a la afición a las claras que esto es una alevosa y legendaria tomadura de pelo representa un delito de leso valencianismo. Y comparar la vocación y la catadura moral de esta banda que nos ha tocado sufrir con cualquier directivo anterior, sea el que sea (y mira que los hemos tenido malos…), es de una perversidad manifiesta.
Si las protestas contra Meriton en Mestalla (perfectamente compatibles con animar a este Valencia de peluche que han perpetrado) son cosa de cinco minutos atronadores y luego se desventan como la gaseosa, progresivamente y entre la indiferencia general, habremos desperdiciado una de nuestras cartas ganadoras en este combate: la de la revuelta de masas para internacionalizar el conflicto con imágenes impactantes. No le demos ese balón de oxígeno al enemigo. Así que recordémoslo: no se puede jugar con su tramposo lenguaje, pues estructura los marcos mentales a su favor. En contraposición, pongamos en valor dos hechos incontrovertiblemente correlacionados: nadie quiere al Valencia más que nosotros y Meriton lo está destruyendo.


Esta batalla por la supervivencia solo la vamos a ganar si somos constantes. Y en mi línea del frente quiero a personas tan consecuentes y perseverantes como las que forman parte de Libertad VCF. Valencianistas que no van a recular en esta lucha contra Meriton y por la democratización del club. Tampoco –ya lo han dicho- ante unos eventuales buenos resultados (esto es clave para quienes consideramos que seguir a un equipo de fútbol no es lo mismo que ser fan de Justin Bieber).
Ponerse en la primera línea exige una gran responsabilidad para Libertad VCF. Pero también para los colectivos y los particulares que colaboramos con ellos y también lo haríamos con otros grupos que nos pidan su ayuda para enfrentarse a Meriton. No nos podemos conformar con pedirles que no nos fallen, sino que tenemos que estar codo con codo para apoyar a nuestros luchadores y evitar que los momentos de desánimo, que también los habrá en este contexto tan complejo, puedan hacer mella en ellos.
Es la suma de voluntades individuales la que tiene que acabar con esta pesadilla. 

No compres el mensaje de la resignación y rebélate contra la injusticia de ver al VCF ultrajado por Meriton. No esperes la llegada del mirlo blanco porque nadie nos va a regalar la libertad. La vamos a tener que arrancar nosotros con cualquier medio que tengamos a nuestra disposición. Hasta que, por clamor popular, se desborde. PEL VCF, TOT!

Firmado: Simón Alegre, accionista del Valencia C.F.

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